Carlos Chamarro: “Arturo Valls es nuestro Kirk Douglas”

Carlos Chamarro se convirtió en uno más de la familia cuando comenzaba la emisión de Camera Café en Telecinco. Aunque muy volcado en la faceta pictórica, durante estos años lo hemos visto en televisión y también en teatro. Ahora retoma, en la gran pantalla, el personaje que le dio a conocer al gran público. Con él hablamos en profundidad sobre este reeencuentro tan esperado. Hoy viernes, llega a las salas Camera Café la película y desde beKultura, solo podemos recomendarla.

Carlos Rivera: Un aspecto que hemos destacado en la crítica es el uso integrador de las marcas en la película, lo que se llama product placement y que los americanos dominan tan bien…

Carlos Chamarro: Es una forma de reflejar el día a día en el que las marcas son parte de nuestra vida. Tanto es así que algunas marcas se han convertido incluso en genéricos. Decimos Pan Bimbo o Kleenex. Obviamente se trata de naturalizar las referencias publicitarias. Nada que ver con lo que se hacía antiguamente de mirar a cámara en mitad de una secuencia recomendando el producto. Hay que naturalizarlo, como cuando mencionamos a Mahou. El momento más especial en ese sentido debería haber sido cuando la cámara se diese la vuelta para enseñar la máquina de café Delta, que tan importante ha sido en la película. Es un momento muy esperado por los espectadores, pero fíjate que son unos planos muy aburridos.

Carlos Rivera: Vamos a hablar de un escaparate con nombre propio: el Festival de Málaga. Os acompañaron allí dos jovencitas como Karina y vuestra becaria particular de 94 años, Mercedes Luzuriaga.

Carlos Chamarro: Han sido dos días estupendos, muy pendientes del tiempo. Tenía un diseño mío con una taza de café muy chulo que me apetecía enseñar. Cuando teníamos el photocall hacía malísimo. Fue muy divertido contar con Karina, una persona con esa energía tan bonita y positiva. Si sumamos su presencia al gran éxito de público que nos ovacionó… Pues lo hizo inolvidable. Nos dimos cuenta de que podía funcionar incluso entre el público que no hubiese visto la serie. Desde luego fue una experiencia de 10.

Es incréible que una persona como Mercedes se viniese a sus años desde Bilbao. Su historia es muy curiosa. Ella no era actriz. Era una vasca con un carácter admirable y amiga del director de la serie, Luis Guridi. Funcionaba en sí misma como un gag al ser una becaria que tenía entonces 80 años. Al no ser profesional la ayudamos a que no pareciese un diálogo aprendido. Había que hacerlo más realista.

Carlos Rivera: Imposible en este reencuentro olvidar al inmenso Luis Varela, ¿Cómo ha sido compartir planos con él tantos años?

Carlos Chamarro: Fue impresionante trabajar con alguien como Luis Varela para todos nosotros después de haberlo visto en tantos trabajos. Estar de tú a tú con este intérprete te ponía la meta de intentar aprender de él. Era una maravilla cómo se enfrentaba al guion. Aun con su veteranía, se sorprendió mucho del éxito apabullante de la serie. Se quedó impactado, ya que después de más de cuatro décadas de profesión conoció la popularidad masiva con este trabajo. Yo la verdad es que lo observaba con esa profesionalidad máxima con la que se enfrentan los veteranos al trabajo y que es tan admirable.

Luis Varela tiene una gran cualidad que creo es necesaria en un actor y es la capacidad de aceptación cuando te piden que hagas tal o cual cosa de esa forma en una escena.

Carlos Rivera: Probablemente seas el que más planos comparte con Arturo Valls, ¿notaste la bicefalia actor-productor cuando rodaste la película?

Carlos Chamarro: La verdad es que sí. Ya en la serie comentábamos que cada actor tenía una especie de desdoblamiento con respecto a las artes de la televisión. Joaquín (Reyes), actor-guionista y Arturo siempre estaba preocupado por saber el presupuesto de decoración, por ejemplo. Tenía ya vocación de productor. Yo digo que es nuestro Kirk Douglas.

Carlos Rivera: Para acabar vamos a irnos al momento reencuentro después de tantos años y ahora con incorporaciones nuevas…

Carlos Chamarro: Fue en plan “ya sé de ti por las redes que has tenido un hijo…”. Fue una especie de reencuentro de amigos de instituto. Fue muy emotivo. Los compañeros nuevos nos confesaban que eran seguidores de la serie y solo podíamos invitarles a meterse en esta locura. Fue muy bonito ver cómo hemos envejecido de bien.

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Carlos Chamarro: “Arturo Valls es nuestro Kirk Douglas”

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