En el nombre de Daniel Day-Lewis

Según él mismo anunció, Daniel Day-Lewis dio las últimas puntadas a su carrera como actor cuando terminó el rodaje de El hilo invisible, pero nadie le cree del todo. No ha trabajado en muchas películas, poco más de una veintena, pero muchos le consideran uno de los mejores intérpretes de los últimos tiempos. Uno de esos actores que se deja la piel y parte del alma en cada una de sus interpretaciones.

Mañana el intérprete inglés cumplirá 65 años y TCM recordará la figura de este gran actor, ganador de tres Óscar, durante todos los viernes del mes de abril con una selección de sus mejores actuaciones. Largometrajes como La edad de la inocencia, a las órdenes de Martin Scorsese; The Boxer y En el nombre del padre, dirigidas por Jim Sheridan; El hilo invisible, de Paul Thomas Anderson; Mi hermosa lavandería de Stephen Frears o la inolvidable El último mohicano de Michael Mann.

Daniel Day-Lewis nació en Londres en 1957. Su padre era un conocido poeta irlandés. Su madre, una famosa actriz. Su abuelo, uno de los mayores productores del cine británico. De niño, en el colegio, fue un alumno muy popular. Se le daba bien jugar al fútbol. Otra de sus aficiones era el ciclismo. Cuando tenía 15 años su padre murió de un cáncer de páncreas y esto le produjo una profunda depresión. Para entonces ya había hecho sus pinitos en el cine. Con 12 años hizo una pequeña aparición en la película Domingo, maldito domingo.

Estudió arte dramático, participó en algunas obras de teatro y series para la BBC. Tuvo un pequeño papel en Gandhi, pero su primera película importante fue Mi hermosa lavandería de Stephen Frears. También sale en Una habitación con vistas y La insoportable levedad del ser, pero la cinta que le lanzó a la fama fue Mi pie izquierdo, por la que ganó su primer Óscar como mejor actor. En el filme interpretaba a Christy, un joven que nació con parálisis cerebral y que consiguió escribir y dibujar utilizando únicamente su pie izquierdo. 

Durante el rodaje, Daniel Day-Lewis se pasó jornadas enteras sentado en su silla de ruedas. Los miembros del reparto se turnaban para cuidarle y darle de comer. Pero no se contentó con eso, sino que quiso aprender a escribir y a pintar con su pie izquierdo, tal y como lo hacía el verdadero Christy.

La preparación intensa y a veces exagerada de sus personajes ha sido una constante en toda su carrera. En En el nombre del padre se metió en la piel de Gerry Conlon, un joven que estuvo 15 años en la cárcel acusado injustamente de ser un terrorista del IRA. Se encerró durante tres días en una celda y pidió que le arrojaran de vez en cuando agua fría para que no pudiera dormir. Para hacer El último mohicano participó en un curso de supervivencia que incluía aprender a encender fuego con un palos y piedras, a utilizar armas como el fusil de chispa o a manejar el tomahawk.

Day-Lewis ha declarado muchas veces que nunca ha querido convertirse en estrella de Hollywood. Después de rodar The Boxer se retiró por primera vez del cine y se dedicó a aprender el oficio de artesano zapatero en Florencia. En 2002 regresó con Gangs of New York de Martin Scorsese. En 2008 ganó su segundo Óscar al mejor actor por Pozos de ambición, de Paul Thomas Anderson y en 2013 el tercero por dar vida al presidente Abraham Lincoln en la película dirigida por Steven Spielberg.

De joven fue un gran seductor. Ha mantenido sonados romances con Michelle Pfeiffer y Winona Ryder. Con Isabel Adjani tuvo un hijo llamado Gabriel. Durante el rodaje de El crisol conoció a la que ahora es su mujer, Rebeca Miller, la hija del dramaturgo Arthur Miller.

Ahora Daniel Day-Lewis llega a los 65 años y todos los buenos aficionados al cine rezan para que no cumpla su promesa y volver a verle nuevamente en las pantallas de cine. Y mientras los espectadores esperan, tienen una cita con él desde mañana en TCM.

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En el nombre de Daniel Day-Lewis

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