Kirk Douglas: 101 años de tragedia y amores no tan secretos

Cuando se viven ciento un años, que son los que cumple Kirk Douglas este sábado, 9 de diciembre, es presumible que su intensa vida, privada y profesional, esté llena de acontecimientos, ricas anécdotas y emotivos recuerdos. Les contaremos una mezcla de todos ellos, empezando por decirles que nació y creció en una familia pobre de emigrantes rusos en los Estados Unidos. El hijo del trapero, tituló sus memorias, en alusión, claro está, a la modestísima dedicación de su padre. Como lo que nos interesa aquí más es su biografía sentimental, él mismo confesaba haber perdido la virginidad a los quince años, en brazos de una profesora que se había prendado de su despabilado alumno. De haberse hecho pública la identidad de quien lo introdujo en el sexo, aquella impulsiva profesora hubiera tenido que dar cuentas a un juez “por perversión de menores”. Ya mayorcito, Kirk Douglas continuó su afición por las señoras, encontrando en la temperamental Joan Crawford a una cooperadora eficaz que, no sólo lo ayudó en sus comienzos cinematográficos: se encamó con él de forma voluptuosa y posesiva.

La lista de amantes de Kirk Douglas lo sitúan compartiendo tanto importantes repartos en la pantalla como habitaciones en hoteles y apartamentos, según fuera la cosa. Sorprende que entre el galán del hoyito en la barbilla y Marlene Dietrich surgiera la llama del amor, cuando no descubrimos nada nuevo al recordar que la alemana era una compulsiva lesbiana, como reconocía su propia hija. Más creíble son los romances que Kirk sostuvo con Pier Angeli, Gene Tierney y Patricia Neal, románticas mujeres que necesitaban cariño. Rita Hayworth fue también mujer de armas tomar, veleidosa con los hombres, que encontró en Douglas a un paciente enamorado que la hizo feliz algún tiempo. Y Lana Turner, de la que contaban era una “devorahombres” probó también las dulzuras y galanterías de nuestro protagonista. Ya más adelante, en los años 60, Kirk Douglas tuvo aventuras con féminas más jóvenes, que podían ser perfectamente hijas suyas, al menos era el caso de Mía Farrow, que no tuvo ni con Frank Sinatra ni después con Woody Allen la felicidad que buscaba. Faye Dunaway, activa sexualmente, fue una buena pareja de Kirk Douglas, mucho antes de que se encaprichara de Marcello Mastroianni, con quien en Almería pasó fogosas noches. En este repaso a sus conquistas con tales grandes estrellas admitamos que el buen gusto de Kirk Douglas estaba más que demostrado.

Sin embargo, aun insistiendo en su calidad de mujeriego, Kirk Douglas poseía también un sentido nato de la familia. Era siempre consciente de que las mencionadas historias sentimentales no pasaban de citas furtivas, de encuentros amatorios donde primaba más el sexo que otros sentimientos que pudieran atarle a mayores compromisos. Por eso, primero se casó con una joven modelo, Diana Dill, en 1943, convencido de que ella se cuidaría del hogar y de darle unos hijos, como así sucedería: Michael (el que sobresalió como actor de éxito y productor) y Joel. Ocho años duró aquel matrimonio, hasta que la paciencia de su dulce esposa se agotó: estaba harta de llevar unos prolongados cuernos, como sabía toda la comunidad cinematográfica de Hollywood y le pidió el divorcio. Kirk, aceptó la situación y la dejó marchar. Lo que no hizo fue cambiar de costumbres. Pero siempre con ese lado suyo que lo llevaba de vez en cuando a añorar un hogar y no ligues fugaces, encontró en Anne Mars Buydens a la mujer que podría sujetar sus frecuentes impulsos de infidelidad. La contrató como agente de prensa cuando se conocieron en el rodaje de Acto de amor, en 1954. Y desde entonces han continuado como el primer día, completamente enamorados el uno del otro. Sesenta y tres años en amor y compañía. Lo que no quita para que de vez en cuando él volviera a sus andadas y echara algunas canitas al aire.

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Kirk Douglas y su esposa Anne, en 2012 ll | Archivo

Y entre películas e historias del corazón Kirk Douglas conoció también el miedo, la tragedia, el dolor… Superviviente de la II Guerra Mundial, estuvo a punto de palmarla en el primero de los accidentes aéreos en el que se vio involucrado. El primero cuando estaba dispuesto a embarcarse en el avión privado de Michael Todd, famoso productor, esposo de Liz Taylor, quien lo había invitado para viajar a una cita con el presidente Harry Truman, hacia el que ambos tenían mutua admiración. A última hora, Kirk canceló el vuelo y Todd se estrelló con su aparato. En 1999, el actor de “Espartaco” se salvó, resultando ileso en un accidente de helicóptero.

Achaques de salud, como cada quisque, los ha tenido y de todas clases. El más delicado en 1996 cuando sufrió un infarto cerebral, que le paralizó el rostro y parte de su cuerpo, perdiendo el habla durante un tiempo, hasta que pudo recuperarla, muy lentamente. En 2005 le practicaron una doble operación de rodilla, lo que le obligó a usar bastón y silla de ruedas. Año muy duro aquel pues su hijo menor, Eric, falleció víctima de una sobredosis. Desde entonces, el carácter habitualmente risueño de Kirk Douglas sufrió una evidente transformación, tornándose deprimido y melancólico. Por si fuera poco, su nieto Cameron, primogénito de Michael Douglas, cayó también en el pozo de las drogas, sentenciado a siete años de prisión por tráfico de estupefacientes. Su padre hizo todo lo que pudo para que superara esas adicciones pero el joven no le hizo maldito caso y lo castigaron, por trapichear incluso en la cárcel, a un módulo de aislamiento. Ha salido en libertad recientemente sumándose el pasado 9 de noviembre a una fiesta compartida con parte de su familia, especialmente el abuelo Kirk. Se celebró en Hollywood: la gala The Seventh Annual Legacy, en la sede del hotel Four Seasons, de Beverly Hills. Kirk Douglas, como un anticipo de su fiesta de cumpleaños, gozó de lo lindo junto a su esposa, la abnegada Anne; su adorado hijo Michael, ya reconciliado parece que definitivamente con su bella esposa, Catherine Zeta-Jones. Kirk quiere mucho a su nuera. La verdad es que Catherine siempre se ha mostrado en público muy cariñosa cerca de su centenario suegro. Y con la presencia del nieto salido del “maco”, la familia Douglas pasó una velada divertida.

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Con su primera esposa, Diana, fallecida en 2015 | Cordon Press

Este 9 de diciembre, para celebrar los 101 años de Kirk, volverán a reunirse en una ceremonia privada. Tuve el gusto de entrevistar al gran actor, a solas, cuando rodó en Cadaqués El faro del fin del mundo, y me causó una agradable sorpresa. Inteligente, culto, amable y sencillo, durante media hora que duró la charla. Aunque un tanto incómoda físicamente. Nos hallábamos cerca de un promontorio con el hermoso fondo del mar y el horizonte. Pero en un sitio de tierra, sin asfaltar, en plena Naturaleza. No encontramos ni una roca en la que aposentarnos. Kirk se puso en cuclillas y yo hice otro tanto. Menos mal que mis riñones resistieron. Los suyos imagino que también. Se le veía atlético. No lamenté la postura. Nunca mantuve una entrevista así: inolvidable.

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Kirk Douglas: 101 años de tragedia y amores no tan secretos

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