¿Por qué Scarlett Johansson, Robert Pattinson y David Beckham eligen el tantra?

Hace miles de años, el sexo practicado entre dos personas tenía el objetivo de alcanzar la máxima conexión espiritual. Se creía que el hombre estaba incompleto hasta que se fundía con la divinidad femenina. Aplicado al sexo, el tantra rebasa el plano físico y logra convertir la relación sexual en un encuentro profundamente íntimo en el que lo espiritual juega un papel fundamental.

Lo que resulta de ello es un sexo trascendido y un placer mucho más expansivo y duradero que al que estamos hechos en el sexo convencional. De esta práctica milenaria se han hecho eco algunos personajes famosos, que han contribuido a darle visibilidad y una pátina de glamour. Desde Scarlett Johansson a David Beckham, pasando por Chelsea Clinton, Hugh Jackman, Robert Pattinson o Carlos Baute. Incluso Sting, en un alarde de ardiente sinceridad, declaró que tenía relaciones sexuales durante ocho horas al día gracias a la práctica entregada del tantra.


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Sin embargo y quizá debido al auge que está viviendo el movimiento desde hace unos años, el concepto se está desvirtuando. “Cuando me preguntan qué es tantra, siempre prefiero empezar explicando lo que no es, porque suele haber mucha confusión en torno a ello”, reflexiona Amala, instructora tántrica con base en Madrid. 

“El tantra se relaciona casi siempre con la sexualidad, hasta el punto de que muchas personas piensan que es un manual para ser un buen amante, o que se refiere a un sexo inconsciente, o incluso se usa esta palabra en contextos ligados a la prostitución, pero nada tiene que ver con estas cosas”, añade Amala.

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“El tantra lleva la meditación a la sexualidad como a cualquier otra parte de la vida. Muchas veces pensamos que el deseo sexual depende únicamente de las hormonas, y que en momentos de la vida como la menopausia, el deseo se va a perder. O en parejas de larga duración que ya no tienen el chute hormonal de los comienzos, es normal que apetezca menos tener sexo”, prosigue la experta. 

“En tantra no lo vivimos así, porque las ganas de sexo vienen desde el deseo de fundirse y conectarse a un nivel mucho más profundo. Y al cuerpo, y al corazón le encanta esta fusión, por eso en tantra no encontramos problemas de falta de deseo. Además, observamos que la falta de deseo tiene otras muchas causas generalmente más determinantes a la hora de que el cuerpo se cierre que el descenso de las hormonas”.

Amala apunta además que en el sexo convencional el placer suele ser contractivo: estimulamos determinadas zonas generando una sensación placentera que va en aumento a la vez que tensamos para sujetar la energía en un espacio concreto (generalmente los genitales) hasta llegar al orgasmo. Y en el sexo tántrico no es así: el placer es expansivo e irradia a todo el cuerpo y más allá de él.

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También se diferencia del sexo convencional en que en él no existen expectativas ni metas. No se busca el orgasmo ni complacer al otro, sino que la prioridad es el encuentro mismo, en el momento que está sucediendo, ya sea en soledad o con otras personas.

“Aunque el tema excede con mucho la dimensión de este artículo”, advierte la experta, “debe entenderse el tantra como un camino donde puedas dejar caer todas las creencias impuestas, los bloqueos y los hábitos para encontrarte con la naturalidad de tu cuerpo y tu energía sexual”. 

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